Hapkido

Home / Hapkido

Historia y Cultura del Hapkido

Entrevista Historica

Gran Maestro de Hapkido Choi, Yong Sul (1904-1986)
El señor Choi, el fundador y Gran Maestro del Hapkido Coreano, habla acerca de su historia personal en una entrevista que se realizó durante su visita a los Estados Unidos en Junio de 1982.

Cuando yo era un niño yo viví en el pueblo de Yong Dong en la provincia de Choong Chung, Corea. En este momento muchas personas japonesas vivían en mi región debido a la ocupación japonesa a Corea. Yo conocía a un Sr. Morimoto que era hombre de negocios japonés y dueño de una tienda de dulces. Morimoto no tenía ningún hijo. Cuando él regreso a Japón me rapto y me llevó con él, pensando que yo me convertiría en su hijo. No me gustó este hombre y debido a mi protesta constante y llorando él me abandonó poco después en el pueblo de Moji en Japón. De Moji, yo viajé exclusivamente a Osaka. Posteriormente fui recogido por la policía. Cuando las autoridades averiguaron que yo no tenía ninguna familia en Japón, ellos me pusieron al cuidado de unos monjes en un templo budista. Yo viví allí por aproximadamente dos años bajo el cuidado del monje Kintaro,Wadanabi.

Mientras estaba viviendo en el templo, me fueron fascinado los murales de batallas y pinturas de escenas de artes marciales famosas desplegados a lo largo del templo. Cuando el tiempo vino, Wadanabi me preguntó que cual era el camino que yo queria tomar en mi vida. Yo inmediatamente apuntado a una escena de artes marciales pintada en la pared, le dije, esto es lo que yo quiero ser. Kintaro Wadanabi era un amigo íntimo de Takeda Sokaku y me presentó ante él. Takeda, Sokaku le gusté yo y sintiendo gran simpatía por mi situación, decidido adoptarme. En mi adopción él me dio el nombre japonés de Asao Yoshida. Yo tenía casi 11 años en este momento.

Takeda Sokaku era la cabeza del Daito Ryu Aiki-Jutsu. Yo viví en su casa y aprendí bajo su dirección personal durante más de 30 años. Yo era su estudiante constante, y durante veinte años de mi entrenamiento, yo me aparté en su casa. Takeda era el maestro de la familia real japonesa.

Sí, en ese momento yo era el ayudante de mis maestros en todas su instrucciones. Mientras en Tokio, nosotros enseñamos también a oficiales gubernamentales y a la alta jerarquía dentro de palacio. También, nosotros viajábamos a varias partes de Japón y enseñábamos a grupos selectos de personas.

Sí, cuando yo tenía casi 28 años viajé a Hawaii para dar una gira de exhibición.

Yo era el líder del equipo de exhibición bajo la dirección de mi maestro.

En el momento de la gira de Hawaii había cinco de nosotros; Takeda, Sokaku, yo (Asao, Yoshida), Jintaro, Abida y dos otros cuyos nombres no puedo recordar.

No, nosotros continuamos recorriendo y enseñando y al mismo tiempo yo continué aprendiendo la instrucción de Takeda.

La Segunda Guerra Mundial cambió cosas de muchas maneras. Mi maestro y yo trabajamos para el gobierno capturando a desertores militares que se esconderían en las montañas cerca a nuestra casa. Nosotros devolveríamos a estos hombres, ilesos, a las autoridades. Los cambios más significantes pasaron hacia el final de la guerra. Japón estaba perdiendo la guerra y en un último esfuerzo de  desesperación el gobierno instituyó un reclutamiento especial que llamó a la mayoría de los artistas marciales prominentes del tiempo. Éstos que se alistaron eran personas muy especializadas en unidades de tipo guerrilla los cuales se dispersaron a lo largo de la zona de guerra. Todos los del círculo interno de Daito Ryu Aiki-Jutsu fueron reclutados excepto Amo Takeda y yo. La mayoría murio al final de la
guerra.

Yo iba a ser reclutado pero Takeda, Sokaku intervino. A través de su estado e influencia. Esto detuvo el proceso de mi alistamiento. Él me previno de que no debia participar en la guerra porque él sentía que si yo fuera asesinado se perderían el Daito Ryu Aiki-Jutsu completamente después de su muerte.

Brevemente y antes de que muriera, mi maestro me informó que yo era el único estudiante que él había adiestrado en todas sus secretos y técnicas.

Sí, él acabó su vida negándose a comer.

Japón nunca había sido derrotado en guerra. Takeda, Sokaku se sentía avergonzado y que habia perdido respeto ante sus antepasados por la derrota de Japón a manos de los Aliados. Siendo un hombre de dirección, él sentía una responsabilidad personal fuerte en esta derrota. Es así como él decidió que su único camino honorable era acabar con su vida.

Se despidió de mi y habló de mi gran deseo de regresar a Corea. El me dijo que lo hiciera. El estaba preocupado de que fuera a ser asesinado si me quedaba en Japón por mi posición en su casa y mi herencia Coreana. Si me hubiera quedado después de su muerte para ocupar su lugar hubiera sido peligroso.

Yo volví, poco después de la muerte de Takeda, Sokaku.

En Taegu en la Provincia de Kyung Buk. Aquí yo establecí mis primeros dojang coreanos. Después de volver yo cambié mi nombre a Choi, Yong Sul y el nombre de mi arte a Hapkido.

Beneficios del Hapkido

Lamentablemente vivimos en una época muy violenta en que si tenemos necesidad de salir de nuestras casas, ya sea para trabajar, estudiar, hacer las compras o simplemente a dar un paseo, corremos cierto riesgo de ser víctimas de algún tipo de agresión y últimamente las posibilidades van en aumento. Lo peor de todo es que ni siquiera en nuestra propia casa estamos cien por ciento seguros, ya que no importa el sistema de seguridad que tengamos si se nos quieren entrar van a entrar. Ya quisiera yo practicar el Hapkido simplemente como un deporte, o para perfeccionarme como ser humano, sin necesidad de preocuparme si las técnicas que utilizo, son o no efectivas a la hora de defenderme en la calle. Pero evidentemente justamente por la época en que vivimos me veo forzado a que mi principal objetivo en mi práctica marcial sea el ser un excelente luchador callejero, para de esta manera asegurarme la supervivencia en el diario violento vivir. Esto no quiere decir que no se obtengan otros beneficios con la práctica del Hapkido, todo lo contrario, es una actividad sumamente beneficiosa para el practicante en todos los aspectos, ya sea físico, mental o espiritual. Físicamente nos beneficia en los tres aspectos más importantes de la condición física: fuerza, resistencia y flexibilidad. Esto se debe a los progresivamente intensos entrenamientos a los que debe someterse un Hapkidoista, a medida que avanzamos en el camino marcial los entrenamientos se hacen cada vez más intensos, exigiéndonos al máximo de nuestras posibilidades. Esto nos perfecciona físicamente y nos hace fuertes, esto nos favorece a la hora de “defendernos” de las enfermedades de moda, fortaleciendo nuestra salud.

Mentalmente nos beneficiamos por medio de la gran concentración y foco que requiere la práctica del Hapkido, esto es porque en cada técnica, cada golpe y cada patada debemos poner todo de nosotros mismos, todos nuestros miedos y temores, todas nuestras preocupaciones, todo nuestro amor y sentimiento debe acompañar cada una de las técnicas que ejecutamos. En este aspecto la práctica del Hapkido nos sirven como un medio para expresarnos nosotros mismos a través de la técnica. Todo esto requiere que adoptemos una consciencia del AQUÍ Y AHORA, enfocando todo nuestro ser en lo que estamos haciendo. De esta forma desarrollamos una gran concentración, como lo mencioné anteriormente y creo que todos nos damos cuenta de la importancia de esto en nuestro diario vivir, ya sea en los estudios, en el trabajo o en cualquier actividad que hagamos, debemos concentrarnos y las práctica del Hapkido es excelente para ello. Espiritualmente la práctica del Hapkido nos favorece fortaleciendo nuestro espíritu, enseñándonos a controlar nuestras emociones y sentimientos, aumentando al mismo tiempo nuestra auto-confianza. No olviden que en la mayoría de las artes marciales se practica alguna clase de meditación y si por equis motivo no se lleva a cabo en la misma clase, lo más probable es que se practique paralelamente ya que la meditación es un aspecto inseparable de la práctica marcial. No solamente nos vemos beneficiados en estos aspectos, también se aprende a valorar la vida humana y a ser más pacifistas. Ya que uno se transforma en un arma mortal luego de todo este entrenamiento y sabe de lo que es capaz de hacer, uno se da cuenta que lo que antes podría parecer una amenaza ahora no lo es y en una situación en que uno, antes de aprender Hapkido, hubiera reaccionado agresivamente, luego de un tiempo de transitar por el camino marcial no la ve ni siquiera como un peligro. Uno solamente aplica los conocimientos técnicos que adquirió a través del duro entrenamiento, cuando es extremadamente necesario y cuando nuestra propia vida o la de algún ser amado se encuentra en verdadero peligro.

Teoría

Todas las Artes Marciales tienen diferentes conceptos que las separan unas de otras. En Hapkido hay muchos conceptos. La teoría es la parte más importante del curriculum ya que el éxito en las artes marciales es alcanzado por medio de la mente y no tanto del cuerpo.

Cultura

La cultura Coreana es muy interesante y está llena de tradiciones maravillosas. Es un lugar mágico donde se encuentra tanto paz y armonía perfecta; aunque desafortunadamente, guerras y tragedias también. La cultura Coreana rara vez es menos que asombrosa. Cuando se practica Hapkido tradicional, es una relación con la cultura Coreana. Cuando se practica Hapkido tradicional, está directamente relacionado con la cultura Coreana; el lenguaje, hábitos, tradiciones son partes esenciales de la práctica de este arte marcial.

Armas

El estudio de Hapkido involucra mucho más que técnicas de mano limpia. A través de la historia, las armas han desempeñado una parte importante en las artes marciales de todas las naciones.
En la siguiente lista se encuentran armas tradicionales Coreanas que son practicadas en la Asociación Ckeong Kyum de Hapkido